A ti, mi amigo, que te compraste una vivienda después de dos años de indecisión. A ti que pintas de ilusión todo lo que tocas. Ahora te levantas cada día en tu habitáculo soleado, sonrisa y correa en mano, ajeno a todo.
Tus vecinos cuchichean a tus espaldas, intentando averiguar sobre tu vida. Nunca debiste decirles que eras electricista porque... mírate! sin saber muy bien cómo estás cambiándole una lampara a esa vieja chocha. Ella y sus aliadas te envuelven con sus historias, sus batallas de portería. Tú en tu inocencia todavía piensas que te están protegiendo y no te das cuenta de que intentan utilizarte.
La mañana pasa, a estas alturas intentas reparar la antena de televisión, esas viejas arpías a tus espaldas, otro aliado con nombre de camarero élfico... Mientras mides intensidades te preguntas porqué demonios no estarás en la playa disfrutando de la mañana cómo acostumbras a hacer cada día en esa semana al mes.
Algo te interrumpe... la vieja presidenta... con ese tono de voz que tanto te exaspera, que casi te dan ganas de estrangularla y colgarla de la primera farola que pilles.
Mientras intentas explicarte, reteniendo esos instintos asesinos, te das cuenta de que tus mentores en esta guerra se han esfumado, después de todo te han dejado colgado. Tampoco es algo que te sorprenda.
El viejo de abajo (sí, porque aquí todos son viejos) se asoma con aire de desaprobación. Ese tipo es un estratega nato, aparenta haber abandonado su empeño por hacerte la vida imposible desde que ganaste el primer asalto (gracias a tu condición de propietario), pero sólo está estudiando la situación mientras encuentra otras vías mediante las cuales hacerte la puñeta.
Vecindario de cansinos, chismosos, amantes de la discordia... No dejes que te corrompan, no te conviertas en otro actor de ese Melrose Place geriátrico.
Una peli, una manta, unas risas... acuéstate que mañana puede ser un gran día...
eres grande nena!!!! ;) y el electricista tb!
ResponderEliminar:D casi siento envidia por no tener esos vecinos!
ResponderEliminar